Son tiempos de apretarse el cinturón y de demostrar si, con una mejor gestión, se pueden mantener los servicios y las inversiones municipales. El alcalde de Portugalete, Mikel Torres, está convencido de que el Ayuntamiento está en condiciones de afrontar la crisis y así se lo ha transmitido a la plantilla municipal. «Todas las áreas deberán reducir un 10% sus gastos el año que viene», desveló ayer. Bajo esta premisa, los servicios técnicos ya trabajan en la elaboración del borrador de presupuestos de 2010, que será presentado a finales de octubre y que podría ser un 15% inferior a los 62,5 millones euros que gestiona este año el Consistorio.
El regidor apuesta por reducir pagos superfluos en la organización interna y suprimir «todo aquello de lo que podamos prescindir». Desde ahorrar en material a pequeñas obras «que no sean urgentes» o incluso no cubrir las bajas «de unos días» que puedan producirse entre los trabajadores.
Mikel Torres sólo ha puesto como freno a estas medidas que no afecten al servicio que se ofrece al ciudadano. «No se va a recortar ni un sólo euro en áreas de corte social», garantizó.
Seguridad Ciudadana
La educación también es intocable, eso sí, en todo aquello que no es competencia del Gobierno vasco. Y lo mismo puede decirse de la Seguridad Ciudadana. En su opinión, las etapas de crisis suelen ser propicias para el repunte de la delincuencia «y hemos de garantizar a la ciudadanía la tranquilidad para consolidar Portugalete como una ciudad atractiva para vivir y visitar».
Las inversiones suponen otro capítulo que debe quedar asegurado. En ese sentido, y a pesar de que reconoció que los fondos procedentes de la Diputación pueden reducirse en torno a un 20% -al margen de lo que haya que devolver este año a la institución foral según el criterio de riesgo compartido de los ingresos, que en 2008 ya superó los tres millones-, «estamos en condiciones de mantener el ritmo de proyectos para seguir desarrollando Portugalete».
Torres fue más lejos al comprometerse a destinar a obras municipales 20 millones en los próximos dos años. Según explicó, «tenemos una de las cargas financieras más bajas de Euskadi, una deuda de 15 euros por habitante que, además, saldaremos el año que viene». Con las arcas saneadas y «los ahorros que hemos atesorado durante la etapa de vacas gordas», el alcalde cree que habrá fondos. «Y si vemos que el dinero disponible no llega para todo, estamos en condiciones inmejorables pedir créditos», añadió. Ya que entre las medidas a adoptar también se incluyen la congelación de tasas, impuestos y precios públicos.

